Galván pide tiempo, pero el Recreativo ya necesita empezar a reconocerse
El técnico del Decano pone el foco en el proceso de ensamblaje de una plantilla todavía en construcción tras el empate ante el Bollullos
El Recreativo gana, pero todavía tiene mucho que corregir

Jesús Galván terminó el X Trofeo de la Vendimia con una lectura mucho más amplia que el resultado. El empate ante el Bollullos CF y la posterior victoria en la tanda de penaltis dejaron un partido de dos caras para el Recreativo de Huelva, algo que el propio entrenador utilizó para explicar el momento en el que se encuentra su equipo.
Y quizá ahí esté la clave. El Recreativo todavía no es un equipo terminado. Ni futbolísticamente ni, probablemente, en cuanto a plantilla. Galván lo sabe y lo reconoce abiertamente. Quedan semanas de trabajo, queda mercado y, sobre todo, queda mucho por ensamblar.
Dos Recreativos en un mismo partido
El técnico apostó en la primera mitad por realizar diferentes pruebas. Muchos jugadores jóvenes, perfiles nuevos y posiciones diferentes. Juan Almeida como mediapunta, Hugo en una posición más adelantada y una línea defensiva con otras características formaban parte de un experimento que Galván quería observar sobre el terreno de juego.
El resultado fue un equipo al que le costó construir. El propio entrenador reconoció que durante ese primer periodo hubo problemas para encontrar soluciones en la salida y generar juego con continuidad.
Tras el descanso cambió el escenario. Apareció un Recreativo más reconocible, con futbolistas de mayor experiencia y jerarquía. Línea de cuatro, un centrocampista más fijo, dos interiores y extremos abiertos. El equipo ganó presencia, posesión y llegada.
Pero también quedó otra evidencia: cuando la construcción colectiva no funciona, el Decano acaba dependiendo demasiado de la inspiración individual.
Y eso, durante una temporada completa, no puede convertirse en el plan.
«Tenemos que ensamblarnos lo antes posible»
Galván no quiso dramatizar. Y hace bien. Estamos a 11 de agosto. La competición todavía no ha comenzado y quedan semanas de preparación. El técnico habla de llenar el depósito físico, cargar la mente y asimilar los conceptos técnicos y tácticos.
Pero también lanzó una idea que merece ser subrayada: hay que ensamblarse cuanto antes.
El Recreativo tiene que encontrar asociaciones, parejas, automatismos y una identidad reconocible. El entrenador está probando combinaciones precisamente para descubrir qué futbolistas se entienden mejor, qué perfiles encajan y qué estructura puede ofrecer mayores garantías cuando llegue el momento de competir por los puntos.
Es un proceso lógico, pero no infinito.
La pretemporada también sirve para competir
Galván aseguró estar satisfecho con la actitud de sus futbolistas y con la confianza que están mostrando en el trabajo realizado durante estas semanas. Y es importante que así sea.
Pero la pretemporada no solo sirve para acumular minutos. También sirve para aprender a competir, gestionar los malos momentos y acostumbrarse a ganar partidos que se complican.
El Trofeo de la Vendimia dejó precisamente un buen ejemplo. El Recreativo se vio por debajo en el marcador, tuvo dificultades para imponer su fútbol y terminó encontrando el empate en el tiempo añadido. Después ganó desde los once metros.
No es una victoria que permita sacar grandes conclusiones, pero sí una experiencia más que añadir al proceso.
El mercado todavía está abierto
Hay otro elemento que Galván tampoco oculta: el mercado sigue abierto. Quedan todavía días para que pueda haber movimientos y eso condiciona cualquier fotografía definitiva de la plantilla.
Por eso, quizá ahora mismo la preocupación principal del técnico no sea tanto quién llegará como conseguir que los que ya están formen un grupo sólido.
«Que nos vayamos conociendo nosotros y que vayamos haciendo un grupo fuerte», viene a ser el mensaje de Galván.
Y tiene sentido. Porque el Recreativo no va a ascender ni a conseguir sus objetivos por tener buenos nombres sobre el papel. Necesitará convertirse en un equipo.
Las lesiones, otra piedra en el camino
El entrenador también explicó la situación de varios futbolistas que no están participando con normalidad. Néstor, Alberto y Pablo (Évora) arrastran diferentes molestias propias de una pretemporada exigente, marcada ya por seis semanas de trabajo y una importante acumulación de sesiones.
No quiso darle mayor trascendencia a estas ausencias. Son situaciones habituales en estas fechas y el objetivo es que los futbolistas puedan recuperarse sin asumir riesgos innecesarios.
La planificación también pasa por ahí: repartir cargas, acumular minutos y conseguir que todos lleguen al inicio de la competición con un ritmo competitivo similar.
El tiempo juega a favor, pero no demasiado
Hay que tener paciencia. Sería absurdo exigir en agosto al Recreativo que funcione como un equipo perfectamente ensamblado. Hay jugadores nuevos, un cuerpo técnico con nuevas ideas y diferentes perfiles que todavía tienen que conocerse sobre el césped.
Pero también sería un error ignorar las señales que están dejando estos primeros partidos.
Galván pide tiempo. El Recreativo necesita trabajo. Y la afición necesita empezar a reconocer poco a poco al equipo que quiere competir durante la temporada.
Quedan tres semanas. Queda mercado. Quedan amistosos. Quedan entrenamientos.
El margen existe. Ahora toca utilizarlo.


