El CDB Enrique Benítez desaparece y deja al baloncesto onubense sin uno de sus proyectos más emblemáticos
El Huelva Comercio pone fin a su actividad tras renunciar a competir en Tercera FEB por la falta de viabilidad económica y la deuda acumulada en las últimas temporadas
¿Puede el modelo del CD Lamiya inspirar el renacimiento del baloncesto onubense?

El baloncesto onubense recibe un duro golpe. El CDB Enrique Benítez, conocido en las últimas temporadas por su proyecto deportivo bajo la denominación de Huelva Comercio, ha anunciado que no competirá en la próxima edición de la Tercera FEB y que cesa definitivamente su actividad como club.
La entidad pone así el punto final a un proyecto que durante años fue uno de los principales referentes del baloncesto provincial y que llegó a alcanzar su mayor éxito con el ascenso a la antigua LEB Plata, hoy Segunda FEB. La decisión, según explica el propio club, responde a la imposibilidad de sostener un proyecto con aspiraciones deportivas debido a la falta de recursos y a la deuda acumulada tras los últimos intentos por regresar a una categoría superior.
La viabilidad económica, el principal obstáculo
En el comunicado emitido por la entidad, la directiva considera inviable afrontar una nueva temporada en Tercera FEB sin disponer de un presupuesto que permita competir por el ascenso. El incremento de los costes de la competición, tanto en la confección de plantillas como en las exigencias organizativas, ha elevado considerablemente el nivel de inversión necesario.
A ello se une la deuda generada durante las últimas campañas, un escenario que el club entiende incompatible con la continuidad del proyecto. Antes que comprometer aún más su estabilidad financiera, la dirección ha optado por poner fin a la actividad.
Además, el CDB Enrique Benítez defiende que un club representativo de Huelva debe aspirar a competir en Segunda FEB, por lo que mantenerse en la cuarta categoría nacional sin capacidad real para luchar por ese objetivo carecía, a su juicio, de sentido deportivo.
La fragmentación del baloncesto onubense
Otro de los argumentos expuestos por la entidad es la coexistencia de varios clubes de la capital en una misma categoría. Según explica el comunicado, esta situación provoca una división del apoyo institucional, de los patrocinadores privados y de la masa social, dificultando la construcción de proyectos económicamente sostenibles.
Con el objetivo de evitar esa dispersión, durante la pasada temporada el club impulsó conversaciones para intentar crear un proyecto unificado que concentrara recursos deportivos, económicos y sociales del baloncesto onubense. Sin embargo, las negociaciones no llegaron a buen puerto y la iniciativa nunca pudo materializarse.
Agradecimiento al apoyo recibido
Pese al desenlace, el CDB Enrique Benítez ha querido mostrar públicamente su agradecimiento al Ayuntamiento de Huelva, que había confirmado una aportación similar a la de la pasada campaña, así como a las empresas patrocinadoras que tenían previsto continuar vinculadas al proyecto.
No obstante, los esfuerzos realizados para captar nuevos apoyos económicos no fueron suficientes para alcanzar el presupuesto mínimo que garantizara la viabilidad del club.
La desaparición del CDB Enrique Benítez cierra una etapa importante para el deporte onubense. Entre sus mayores logros quedará para el recuerdo el histórico ascenso conseguido en la temporada 2022/2023 a la entonces LEB Plata, el mayor éxito deportivo de la entidad.
Con este adiós concluye un proyecto construido durante años gracias al trabajo de jugadores, entrenadores, directivos, voluntarios, patrocinadores, instituciones y aficionados. En su despedida, el club insiste en que la decisión ha sido tomada desde la responsabilidad, convencido de que iniciar una nueva temporada sin garantías económicas ni deportivas habría supuesto poner en riesgo un futuro ya de por sí muy comprometido.
Opinión | El baloncesto onubense necesita algo más que ilusión
La desaparición del CDB Enrique Benítez no puede interpretarse únicamente como el cierre de un club. Es un nuevo capítulo de una historia que el baloncesto onubense lleva demasiado tiempo repitiendo y que invita a una reflexión profunda sobre el modelo que se está construyendo en la provincia.
Durante los últimos años han sido varios los proyectos que han nacido con grandes ambiciones y que, sin embargo, han terminado encontrándose con los mismos obstáculos: dificultades económicas, estructuras poco sostenibles y una evidente incapacidad para consolidar iniciativas a largo plazo. El resultado siempre acaba siendo el mismo: pierde el baloncesto de Huelva.
La provincia dispone de afición, de jugadores, de entrenadores cualificados y de una cantera que continúa generando talento. Sin embargo, esos ingredientes no han sido suficientes para construir un proyecto estable capaz de perdurar en el tiempo. La sensación es que, una y otra vez, los intereses particulares han terminado imponiéndose sobre una visión común del baloncesto onubense.
Tampoco puede obviarse el papel del tejido empresarial. Resulta difícil entender que una provincia con un importante peso industrial y económico encuentre tantas dificultades para sostener proyectos deportivos de ámbito nacional. La colaboración público-privada es una pieza esencial para cualquier entidad que aspire a competir con garantías, y sin un respaldo sólido resulta prácticamente imposible mantener estructuras profesionales.
La desaparición del CDB Enrique Benítez debería servir como punto de inflexión. No para buscar culpables, sino para abrir un debate sincero sobre qué modelo necesita el baloncesto de Huelva y cómo evitar que dentro de unos años vuelva a repetirse una historia demasiado conocida.
Porque el verdadero problema nunca ha sido la falta de pasión. Huelva sigue demostrando que ama el baloncesto. El desafío pasa ahora por convertir esa pasión en proyectos sólidos, sostenibles y capaces de situar, de una vez por todas, el interés colectivo por encima de cualquier otro objetivo.



