De Huelva a Italia: Alberto Gallego, el entrenador que devolvió al Recreativo algo más que un ascenso

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De dos ascensos consecutivos con Ibiza y Recreativo al fútbol italiano: la trayectoria de un técnico que en Huelva dejó una huella imborrable

El Recreativo busca recuperar sensaciones en Bollullos


 

 

Hay entrenadores que pasan por un club. Y hay otros que, aunque su estancia sea breve, consiguen formar parte para siempre de su historia. Alberto Gallego pertenece, para muchos recreativistas, a esa segunda categoría.

No hacen falta demasiadas temporadas para dejar huella. A veces basta con llegar en el momento adecuado, entender lo que necesita un vestuario y, sobre todo, conseguir que una afición vuelva a creer. Eso fue lo que ocurrió en Huelva durante la temporada 2021-22.

Por eso no sorprende que, años después, el técnico catalán siga teniendo palabras de cariño hacia el Decano. Una de sus felicitaciones al club lo resumía perfectamente: «Feliz cumpleaños Abuelo. Grande entre los grandes, un orgullo llevarte dentro. El Recre es su afición, son ellos quienes te llevarán a tu lugar. Nadie más».

 

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Y ahora, desde Italia, vuelve a dejar una frase que inevitablemente despierta la memoria del recreativismo: «El destino del Recre y Alberto Gallego volverá a unirse».

Un año para recuperar la ilusión

En el verano de 2021, el Real Club Recreativo de Huelva atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia. El Decano había caído hasta Tercera RFEF y necesitaba algo más que un entrenador. Necesitaba recuperar la confianza, la identidad y la ilusión de una afición acostumbrada a sufrir.

El elegido fue Alberto Gallego.

Desde el principio, el técnico dejó claro que el objetivo era devolver al Recreativo a una categoría más acorde con su historia. Y el equipo respondió de una manera extraordinaria.

Aquella temporada terminó convirtiéndose en una de esas campañas que permanecen en la memoria colectiva de una afición. El Recreativo fue campeón de Tercera RFEF y logró el ascenso a Segunda RFEF después de una temporada prácticamente incontestable.

Gallego dirigió 28 encuentros, con 21 victorias, cinco empates y únicamente dos derrotas. El equipo llegó a encadenar 26 jornadas sin perder y, poco a poco, el Nuevo Colombino recuperó algo que parecía haberse perdido: la sensación de que el Recreativo volvía a caminar hacia el lugar que le correspondía.

No fue solamente un ascenso

Y aquí está, probablemente, la razón por la que Alberto Gallego ocupa un lugar especial en la memoria del recreativismo. Porque aquella temporada no consistió únicamente en sumar puntos, ganar partidos y levantar un trofeo. Fue una reconstrucción emocional. El técnico consiguió que el Recreativo volviera a competir con personalidad. Que la afición volviera a creer. Que cada jornada recuperase cierta importancia. Que el equipo transmitiera la sensación de tener un plan.

Su propuesta futbolística estaba basada en la posesión, la presión tras pérdida, una salida organizada y una estructura colectiva reconocible, aunque siempre con la flexibilidad suficiente para adaptar el sistema a las necesidades del partido.

Y quizá esa fue una de sus grandes virtudes: entender que el fútbol no puede convertirse en una pizarra rígida. El sistema debía estar al servicio de los futbolistas y del equipo.

El «señor de los ascensos»

Lo ocurrido en Huelva tampoco fue una casualidad. Un año antes, Gallego había conseguido otro ascenso con el CD Ibiza-Islas Pitiusas, también rumbo a Segunda RFEF. Allí había alcanzado una impresionante racha de 23 partidos consecutivos sin perder y una media de 2,48 puntos por encuentro.

Dos ascensos consecutivos. Dos proyectos diferentes. Una misma capacidad para construir equipos competitivos.

De ahí surgió el sobrenombre con el que posteriormente sería presentado en Italia: «el señor de los ascensos», pero para el recreativismo, Gallego es mucho más que una estadística o un apodo. Es el recuerdo de un equipo que volvió a ilusionar cuando más falta hacía.

Una carrera construida lejos del ruido

Alberto Gallego ha construido su carrera lejos de los grandes focos. Nacido en Lleida el 16 de marzo de 1974, su trayectoria ha estado marcada por el trabajo, la metodología y la capacidad para desarrollar proyectos.

Su recorrido comenzó en el fútbol catalán y posteriormente pasó por estructuras como la del Rayo Vallecano. También conoció el fútbol estadounidense con el Rayo Oklahoma City y el New York Cosmos, además de vivir una experiencia en Grecia al frente del Volos.

Después llegaron Ibiza y Huelva, dos etapas consecutivas que terminaron con sendos ascensos. Posteriormente dirigió al Elche Ilicitano y llegó a hacerse cargo del primer equipo del Elche como técnico interino en Primera División.

Más tarde pasó por la Peña Deportiva, donde dirigió 53 encuentros entre 2023 y 2025.

Y entonces apareció Italia.

El salto al fútbol italiano

Su llegada al Cagliari supuso otro paso importante en su carrera. Primero se incorporó al cuerpo técnico del primer equipo y posteriormente asumió el mando del conjunto Primavera/U20.

En marzo de 2026 tomó las riendas del filial italiano y consiguió un resultado especialmente importante: el Cagliari U20 derrotó 3-0 al Napoli en el playout y aseguró la permanencia.

El club decidió posteriormente mantenerle al frente del equipo para la temporada 2026-27.

En una reciente publicación, Gallego resumía su manera de entender el oficio con una reflexión que probablemente explique buena parte de su trayectoria: «Entrenar es mucho más que preparar el próximo partido. Es observar, corregir, escuchar, exigir y ayudar a cada jugador a crecer un poco más cada día. Ese es el trabajo».

Una frase sencilla, pero que encaja perfectamente con el entrenador que conocimos en Huelva.

De Huelva a Italia, pero con el Recreativo presente

Hoy Alberto Gallego trabaja en el fútbol italiano y continúa ampliando una trayectoria que le ha llevado por diferentes países, categorías y vestuarios. Ha trabajado en dirección deportiva, cantera, metodología y banquillos profesionales.

Pero hay lugares que no se olvidan. Huelva es uno de ellos. Porque hay ascensos que se celebran y, con el paso del tiempo, terminan formando parte de una estadística. Y hay otros que permanecen en la memoria porque llegaron cuando más se necesitaban.

El ascenso del Recreativo de 2021-22 pertenece a estos últimos

En una etapa especialmente dura para el Decano, Alberto Gallego consiguió algo que iba mucho más allá de ganar partidos: consiguió que una afición volviera a mirar hacia adelante.

El tiempo ha llevado al técnico catalán hasta otros lugares. Estados Unidos, Grecia, Ibiza, Elche, Huelva y ahora Italia forman parte de un camino que todavía continúa.

Pero si algún día ese destino del que habla Gallego vuelve a cruzar sus caminos con el Recreativo, no será necesario explicar demasiado.

La afición ya sabe quién es.

Alberto Gallego no solo entrenó al Decano durante aquella temporada. Ayudó a que el Recreativo volviera a sentirse Decano.