El Recreativo se gusta, convence y vuelve a creer
El triunfo ante el Cacereño deja mucho más que una clasificación: el Decano encuentra argumentos futbolísticos, confianza y una conexión especial con su afición en el Nuevo Colombino
Galván destaca la «personalidad» del Recre y la comunión con la afición tras eliminar al Cacereño

Hay victorias que valen por lo que dicen los números y otras que dejan algo más. La del Recreativo ante el Cacereño pertenece a ese segundo grupo.
El 2-1 ante un rival de superior categoría y que llegaba invicto coloca al Decano en los cuartos de final de la Copa Federación, a un solo paso de alcanzar una ronda que puede abrirle de par en par las puertas de la Copa del Rey. Pero reducir lo sucedido en el Nuevo Colombino a una simple clasificación sería quedarse en la superficie.
Porque lo verdaderamente importante de la noche fue la imagen. El Recreativo ofreció probablemente su actuación más convincente de lo que llevamos de temporada. Y lo hizo, además, con un once plagado de novedades y ante un adversario de una categoría superior.
Cuando las rotaciones no se notan
Jesús Galván decidió mover piezas. Era necesario. El calendario aprieta, la temporada acaba de comenzar y hay que administrar esfuerzos. Sin embargo, lo que podía convertirse en un partido de transición terminó siendo una reivindicación colectiva.
Jugadores que quizá hasta ahora habían tenido menos protagonismo dieron un paso adelante. Y eso, para un entrenador, vale muchísimo. La plantilla empieza a demostrar que tiene fondo, recursos y competencia interna. No se trata únicamente de tener once buenos jugadores, sino de que los que entran respondan cuando les toca.
El caso de José Carlos, desplazado al lateral izquierdo, es un buen ejemplo. También el de Ale Marín, que volvió a demostrar que atraviesa un momento de confianza extraordinario. Su doblete no fue una casualidad: fue el premio a un futbolista que está entendiendo perfectamente lo que le pide el equipo y que está aprovechando cada oportunidad.
Y hay otro detalle que me parece especialmente relevante: el Recre no ganó esperando un error del Cacereño. Fue a buscar el partido. Presionó, tuvo el balón, encontró espacios y generó ocasiones. Durante muchos minutos dio la sensación de que el equipo extremeño, pese a su categoría y su buen momento, no encontraba la manera de discutirle el encuentro al Decano.
El fútbol también es cuestión de confianza
Galván hablaba después del partido de personalidad y de confianza. Y creo que ahí está una de las claves de esta victoria.
El Recreativo que vimos ante el Cacereño fue un equipo mucho más suelto con balón. Más valiente. Más convencido. Cuando un futbolista cree en lo que hace, todo parece más sencillo.
Quizá eso era lo que necesitaba este grupo después de un inicio liguero en el que el resultado de Alcalá de Guadaíra dejó dudas y obligó a remar desde muy pronto. La victoria ante el Puente Genil ya apuntó una reacción. Lo ocurrido frente al Cacereño la refuerza.
Eso sí, sería un error convertir un buen partido en una conclusión definitiva. El fútbol cambia de un domingo a otro y el verdadero valor de esta actuación estará en comprobar si el equipo es capaz de trasladar estas sensaciones a la competición liguera. Pero los argumentos mostrados invitan, como mínimo, a mirar hacia delante con mayor optimismo.
El único pero: un final que no hacía justicia al partido
Y aquí aparece la parte que todavía debe corregirse. El 2-0 parecía dejar el encuentro bajo control, pero un penalti en el tramo final permitió al Cacereño meterse en el partido. De repente, lo que había sido una noche tranquila se convirtió en unos minutos de tensión innecesaria.
Galván ya lo advertía al descanso: un resultado favorable puede ser también engañoso. Y tenía razón. En el fútbol actual, con los amplios descuentos, cualquier acción puede cambiarlo todo.
Después llegaron las expulsiones de Bonaque y Oussama y unos últimos minutos demasiado calientes. Ese es el pequeño lunar de una noche que, hasta entonces, había sido prácticamente redonda. El Recre debe aprender también a cerrar este tipo de partidos sin conceder vida a su rival.
Y luego está la grada…
Pero si hubo algo que volvió a demostrar que el Recreativo es mucho más que un equipo de fútbol fue lo ocurrido en las gradas.
Miércoles. Partido de Copa Federación. Horario nocturno. Al día siguiente había colegio. Y, aun así, el Nuevo Colombino volvió a tener ambiente. Familias, niños, jóvenes, veteranos y recreativistas de todas las edades quisieron estar junto al Decano.
El Frente Onuba volvió a marcar el ritmo desde el comienzo. Y el resto de la afición respondió. Hubo aplausos, cánticos y ese ambiente que tantas veces convierte al Colombino en algo diferente.
Pero hubo un momento que, personalmente, resume mejor que cualquier cifra lo que significa el Recre para Huelva. En el minuto 82, cuando el partido todavía no estaba completamente cerrado, la grada comenzó a cantar «Tu leyenda». El Frente Onuba y el resto del estadio unidos, acompañando el himno con palmas.
Ese momento no suma goles. No aparece en ninguna estadística. No decide una eliminatoria. Pero también forma parte del fútbol. Y mucho.
El Recreativo no camina solo
Cuando terminó el partido, la afición siguió cantando. No porque hubiera que celebrar una goleada. No porque todo sea perfecto. Simplemente porque el equipo había respondido sobre el césped y la grada quiso devolverle el gesto.
Eso es precisamente lo que necesita este Recreativo: equipo y afición caminando en la misma dirección.
La Copa Federación ofrece ahora una oportunidad enorme. El Conil será el próximo obstáculo y habrá en juego algo más que el pase a semifinales: el vencedor tendrá la posibilidad de enfrentarse a un equipo de Primera División en la Copa del Rey.
Pero antes de mirar tan lejos, hay que quedarse con lo que dejó esta noche. Un Recreativo que compitió, que dominó, que se gustó y que recuperó sensaciones. Un entrenador que comprobó que puede confiar en más jugadores. Un Ale Marín que sigue creciendo. Y una afición que, una vez más, demostró que está preparada para acompañar al Decano.
El Recre no ha conseguido todavía nada importante. Pero sí ha conseguido algo que, a estas alturas, puede ser incluso más necesario: volver a creer.



