El Recre no necesita otro verano: necesita acertar
El Decano ha cambiado buena parte de su plantilla, ha apostado por Jesús Galván y afronta una temporada en la que ya no hay demasiado margen para equivocarse

Hay veranos que sirven para ilusionarse. Otros, para reconstruir. Y después están los veranos del Recreativo de Huelva, en los que cada movimiento parece llevar consigo una responsabilidad mucho mayor que la que correspondería a cualquier otro club.
El Decano ha vuelto a ponerse manos a la obra. Nuevo entrenador, nueva dirección deportiva, muchas caras nuevas y un objetivo que nadie esconde: volver a Primera Federación.
Pero esta vez hay una diferencia importante. El Recre ya no puede permitirse que la temporada sea simplemente otro proceso de aprendizaje.
Jesús Galván llega al banquillo después de haber vivido al Recre desde dentro. Lo hizo como futbolista y formó parte de aquel histórico ascenso a Primera. Ahora regresa con una misión completamente diferente: construir un equipo capaz de devolver al Decano a una categoría que perdió hace poco más de un año.
Y ahí está la primera gran pregunta.
¿Puede este Recre estar preparado para competir desde el primer día?
La dirección deportiva ha trabajado en una profunda renovación. Hasta mediados de agosto, el mercado había dejado 14 incorporaciones y 13 bajas directas, una transformación considerable de la plantilla. El propio Luci Martín ha defendido que las llegadas han sido consensuadas con Galván y que se han buscado perfiles adecuados para una categoría especialmente exigente.
Eso es importante. Pero el papel lo aguanta todo.
Los fichajes pueden tener buenos informes, los currículos pueden ser atractivos y las presentaciones pueden generar ilusión. El fútbol, sin embargo, siempre termina haciendo la misma pregunta: ¿Qué ocurre cuando empieza a rodar el balón por los puntos?
El Recre necesita identidad
Uno de los grandes retos de Galván será conseguir que tantos jugadores nuevos dejen de parecer fichajes y empiecen a parecer un equipo.
La pretemporada ha ofrecido señales interesantes. El 3-1 ante el Dos Hermanas dejó goles de Hugo López, Ale Marín y Roni, mientras que ante Lamiya el conjunto recreativista venció por 0-4.
Pero también llegó el primer aviso serio.
En el Trofeo de la Bella, el Recre empató sin goles ante el San Roque de Lepe y posteriormente cayó 0-3 ante el Betis Deportivo. El filial verdiblanco terminó llevándose el torneo.
No hay que dramatizar una derrota de pretemporada. Sería absurdo. Pero tampoco conviene esconderla debajo de la alfombra.
Porque precisamente estos partidos sirven para detectar aquello que todavía no funciona.
Y el Recre tiene tiempo para corregirlo.
El objetivo no puede ser simplemente ascender
Puede parecer una contradicción, pero el objetivo de volver a Primera Federación no debería convertirse en una obsesión que termine condicionando cada decisión.
El objetivo debe ser construir un equipo que tenga argumentos para ascender.
Eso significa competir bien, tener alternativas, saber sufrir, ganar partidos cerrados, responder cuando el rival golpea primero y, sobre todo, mantener una regularidad que permita llegar a primavera con opciones reales.
El grupo IV no va a regalar absolutamente nada. El Recre compartirá competición con equipos como Betis Deportivo, Sevilla Atlético, Marbella, Linares, Xerez, Badajoz, Sanluqueño, Estepona o varios conjuntos canarios.
No hay tiempo para esperar a que el equipo se encuentre a sí mismo en diciembre.
El Recreativo necesita encontrar su identidad cuanto antes.
Porque la afición ya ha hecho su parte. El club lanzó la campaña de abonados bajo el lema «Rendirse no es costumbre» y volvió a apelar a una masa social que sigue respondiendo incluso después de años complicados.
Ahora le toca al césped.
Este Recre no necesita otro verano de promesas. Necesita acertar.
Y cuando llegue septiembre, nadie recordará quién llegó primero, quién firmó antes o qué fichaje ilusionó más.
Solo quedará una cosa: los puntos.


