Carolina Marín se despide «satisfecha» en la pista donde empezó todo: «He exprimido mi cuerpo más allá del límite»
Carolina Marín dio este martes su primera rueda de prensa tras su retirada. / Iberdrola.
La exjugadora onubense ofreció este martes su primera rueda de prensa tras anunciar su retirada
Sorpresa en el Europeo de bádminton: caen los favoritos al oro

El ciclo se ha cerrado exactamente en el mismo lugar donde comenzó. Carolina Marín ha ofrecido este martes su primera rueda de prensa tras anunciar su retirada profesional el pasado 26 de marzo, y ha elegido para ello el Polideportivo Diego Lobato, pabellón donde empuñó una raqueta por primera vez con apenas ocho años.
En un acto organizado por Iberdrola, en el marco del Campeonato de Europa de bádminton que se está celebrando esta semana en Huelva, la tricampeona mundial se ha sometido a las preguntas de los medios rodeada de los niños que hoy sueñan con seguir sus pasos. Se despide la leyenda, pero se queda el mito, que confiesa marcharse «tranquila y satisfecha» tras haberlo dado absolutamente todo.

La decisión no ha sido precipitada, sino el resultado de un cuerpo llevado al extremo. La rotura sufrida en los Juegos Olímpicos de París dejó una herida profunda, tanto física como emocional. Marín reconoce que arriesgó y puso «en peligro» su rodilla al volver a las pistas para afinar su regreso, intentándolo hasta el final.
Sin embargo, el punto de inflexión llegó hace apenas dos meses. Una nueva intervención por un problema en el menisco interno de una articulación que ya acumula tres operaciones quirúrgicas fue la señal definitiva. «Ahí vi que tenía que poner en la balanza qué priorizo: si seguir intentándolo sin respuesta o priorizar la salud, que es lo que me va a quedar para el resto de mi vida», explicó con rotundidad.
Los médicos le han aconsejado evitar los deportes de impacto debido al desgaste del cartílago. «Tengo limitaciones y tengo que ser realista. No tengo la flexión máxima de la rodilla, pero mientras pueda caminar, para mí eso ya es salud», admitió ante los presentes.

Una medalla única
Aunque la fatalidad en París la privó de luchar por un metal olímpico por el que había trabajado incansablemente, Carolina asegura haber ganado «el cariño y el apoyo de toda la sociedad». «Esa medalla se guarda en el corazón», reflexionó visiblemente emocionada, asintiendo que nunca en su vida lo hubiera imaginado.
A la hora de hacer balance de sus 24 años de carrera, la onubense siente un orgullo mayúsculo al ver cómo su figura ha popularizado un deporte que, en sus inicios, era un completo desconocido en España. No obstante, ha lanzado un mensaje hacia las instituciones directivas: «Es cierto que se podrían haber hecho las cosas mejor. Se podrían haber conseguido muchas más licencias por parte de la Federación Española de Bádminton, promocionando más, teniendo una buena formación de entrenadores… Queda mucho trabajo por hacer. Yo he dado todo por y para este deporte para que se haya visibilizado; ahora espero que no se olvide«.
Su adiós está impregnado de una profunda nostalgia. Sin embargo, su mirada ya está puesta en el futuro inmediato, que pasa ineludiblemente por su tierra. Huelva, la ciudad que dejó con apenas 14 años para perseguir un sueño en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, la recibe ahora con los brazos abiertos. «Irme fue una decisión muy complicada, sobre todo para mis padres. Siempre les estaré agradecida por darme la oportunidad cuando no sabían qué iba a deparar el futuro. Mi madre me dijo que si no estaba contenta, las puertas de casa siempre estarían abiertas. Eso me alivió muchísimo», recordó con cariño.
A partir del próximo lunes, la vida de Carolina Marín cambiará de ritmo. Su prioridad absoluta será «disfrutar de la familia, venir más tiempo a Huelva, desconectar y disfrutar de la vida». Pero el bádminton no la perderá del todo. Ya planea cómo devolverle a su disciplina todo lo que le ha aportado, ya sea a través de charlas, proyectos formativos o ayuda directa a los más jóvenes. La reina del bádminton cuelga la raqueta, pero su magisterio fuera de la pista no ha hecho más que comenzar.

