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Arzu, el “señor Lobo” que ha devuelto al Recre la fe, el orden y la ambición. La contracrónica de Tomás García

El Recre levanta la voz en defensa de su historia y del Decanato


Simulación de pelicula «Pulp Fiction»

Teníamos una situación comprometida, pero los jefes supieron a quien enviar; entonces, Arzu llamó a la puerta: «Soy el señor Lobo. Soluciono problemas»… El Recre juega cada vez mejor; lo de ir de cinco en cinco ya es hasta lo de menos, y lo relevante es el cambio que ha dado el equipo en todos los sentidos. Lo primero que modificó Arzu fue a los futbolistas, pero por dentro; ahora salen sabiendo que pueden ganarle a cualquiera; el primer gol nace en un esfuerzo de Da Costa de esos que usualmente caen en saco roto, y que contrasta con aquellos partidos, de no hace tanto, en los que los nuestros se acercaban a la banda para sacar, andando. Los de arriba nos mandaron «al Lobo», y ya sabemos cómo hace las cosas: trabaja bien, pero con calma. De cine. Por eso, y ahora que las cosas marchan pero que aún no hay nada hecho, Arzu nos manda el mismo mensaje de prudencia que, en su día, pronunció el señor Lobo: «bueno, pero no empecemos a darnos los Goyas todavía». Bueno, no es eso lo que dice, pero… Recreativo 5, Yeclano 1: ha despertado la bestia y, de momento, no la paran ni con todos los tiros de todas las pelis de Tarantino.

 

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Cuando veo la alineación, algo no me cuadra: con Domínguez en el campo y con un 1-4-2-3-1, Bernal tiene que jugar de pivote, y alejarle de la zona de tres cuartos es hacer que el Recre pierda potencial. Pero, al comenzar el encuentro, veo la explicación: dibujamos un 1-4-1-4-1 y, junto al 10, ambos juegan como interiores dejando a Romero como único mediocentro posicional. Así, sí me cuadra. Y más aún cuando pasan un par de minutos: quien viene a socorrer la salida de balón de Iván Romero es Domínguez, mientras que Bernal se desentiende y se sitúa en posiciones más adelantadas; una vez ahí sí juega, pero ahí, sabedor nuestro míster de que el bloque bajo del Yeclano no va a exigir mucho más de nuestro caparazón interior.

1-0. El primero gol es la demostración práctica de todo esto; el 15 y el 10 son los dos futbolistas mejor dotados para filtrar un balón y «romper» líneas; un pase magistral del 10, seguido de otro del 15, regalan a Caye un gol de ensueño. No es casualidad: es lo que habían trabajado, porque cada uno está en su sitio y haciendo lo que tiene que hacer.

2-0. Aitor, o en este caso don Antonio, poseen un disparo a media distancia que va casi a gol por intento. Y todo ello enmarcado en el rigor con el que el «señor Arzu» quiere que pase todo en el campo; vale acelerar o desacelerar el partido, vale echarse atrás y buscar con calma los espacios que deja el rival. Pero no vale perder el orden.

3-0. Y, si ese orden se pierde, es el criterio que ya tienen interiorizado los jugadores, el que te lo devuelve: no perder el sitio hace que Miki esté donde tiene que estar y haga «eso» que hace. Los recortes le van saliendo de manera innata, los «lleva dentro», y le favorece que está jugando a pierna cambiada. Vamos, que nos hemos reforzado con un buen lateral derecho/izquierdo.

4-1. Soy Aitor García y, si me dejo el balón por detrás, no pasa nada; lo sirvo y la cosa acaba con una exhibición de talento de Roni.

5-1. Hola, soy Aitor García, otra vez, pero ahora lo voy a meter yo. Y voy a hacer que parezca fácil lo que no lo es, porque si soy un jugador de otra categoría es porque sé marcar los tiempos mientras conduzco el balón, y remato cuando hay que hacerlo; ni antes ni después, y sin recorrer un metro de más, ni de menos. Por eso, Bernal juega arriba desde que llegó Arzu; y por eso el partido pedía a Iván Romero, y no a Vela, porque el fútbol le tocaba ponerlo a otros.

 

 

6-1. El que me ha faltado: el de Da Costa, como mejor del partido. Cuando tiene la suficiente calma para procesar el fútbol que tiene en su cabeza, sus piernas son capaces de cualquier cosa, porque calidad no le falta. Le sobra la misma prisa que, cuando el encuentro no va bien, tanta falta le hace al equipo.

Tengo memorizado un pasaje que resulta apropiado para esta ocasión, y que habla tanto de Arzu, como de los repetidos intentos de algunos de hacerse con lo que no es suyo; a veces le toca al Decano, y esta vez le ha tocado a Riotinto:

» El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la injusticia de los egoístas, y la tiranía de los hombres malos que quieren suya la cuna del fútbol. Bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad saque al Recre del valle de la oscuridad de estas categorías, porque él es auténtico guardián y el descubridor de los futbolistas que andaban perdidos. Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir el decanato; y tú sabrás que mi nombre es William Alexander Mackay, cuando caiga mi venganza sobre ti”.