Morilla, historia de un adiós anunciado: el Recre y el cisma entre el resultado y el juego

FOTO PORTADA-nuevo - 2025-11-03T223558.204

La derrota en Jaén acelera un adiós anunciado tras semanas de tensión, declaraciones controvertidas y un distanciamiento irreversible con la afición


Foto: Iván Vargas

 

El cese de Pedro Morilla como entrenador del Recreativo de Huelva no ha pillado a nadie por sorpresa. Su salida del Decano es el epílogo de una relación marcada por la incomunicación y la falta de sintonía con un entorno que nunca llegó a comprender su actitud en cada rueda de prensa o entrevista.

El detonante final ha sido la dolorosa derrota de este domingo en Jaén (2–1), donde el equipo se dejó remontar un 0–1 a falta de diez minutos para el final.

El refranero español lo resume a la perfección: «De la abundancia del corazón, habla la boca». Y, en el caso de Morilla, sus palabras y su gestión de la comunicación dictaron sentencia antes que los propios resultados deportivos.

 

Inmoumbría - Servicios Inmobiliarios

 

Tensión en la grada y el eco de un mensaje unánime

A pesar de que el Recreativo se mantenía en la parte noble de la clasificación y cosechaba victorias, la afición nunca estuvo satisfecha con el juego desplegado. El runrún en el Nuevo Colombino era constante, y la desconexión con el técnico, evidente.

La brecha se hizo insalvable a principios de noviembre, cuando Morilla, interpelado por la crispación del público, afirmó no entender las quejas de los 14.000 abonados. Estas declaraciones encendieron la mecha de una afición quemada por décadas de inestabilidad institucional y deportiva, que encontró en el grito de «¡Morilla, vete ya!» su válvula de escape.

Ruedas de prensa de tercer grado

La prensa onubense, en sintonía con la afición, señalaba que el equipo ganaba pero sin convencer. Esta disparidad entre los resultados y las sensaciones generó un ambiente irrespirable en cada comparecencia.

Las ruedas de prensa del míster se convirtieron en un auténtico tercer grado, con roces, respuestas tensas y momentos claramente inapropiados por parte del técnico.

Morilla siempre se mantuvo firme en la defensa de sus jugadores, asegurando que no se estaba siendo justo con ellos y mostrando indiferencia ante las críticas externas: «Me da igual».

 

 

El técnico también hizo autocrítica, incluso tras el fatídico encuentro en Jaén, admitiendo: «No hemos sabido competir» o «Nos ha faltado fluidez en el juego». Declaraciones que, no obstante, no han servido para revertir una situación ya insostenible.

 

El Recreativo de Huelva abre ahora una nueva etapa, en busca de un líder capaz no solo de sumar puntos, sino también de conectar con el sentir de una afición que exige, además de victorias, un estilo de juego reconocible y respeto a un escudo con más de 135 años de historia.