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Un triunfo por la mínima que confirma la autoridad del Recre en casa y revive la épica de una batalla náutica inspirada en Master and Commander


 

Quien venía a visitar nuestras aguas esta semana era nada menos que el buque almeriense José María Acheron; o, si no han visto ustedes la famosa peli de Peter Weir (Master and Commander), sencillamente regresaba al Nuevo Colombino, Salmerón. Por fortuna, alguien más volvía a casa pero viajando bajo nuestra bandera, y con la camiseta del Recreativo: y cuando ya nos sentíamos naufragar y empezábamos a creer que no veríamos tierra, Aitor García veía portería y, con una locura de gol, hacía justicia a una batalla que hoy me he llevado a las turbulentas aguas del siglo XIX: Recre 1, Almería B 0, un triunfo que nos mantiene rumbo al objetivo, a toda vela.

 

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A quien no lo haya hecho aún, recomiendo ver esa cinta, en la que la fragata inglesa HMS Surprise se pega todo el rato persiguiendo al buque francés Acheron. En aquellos tiempos y en mitad de las guerras napoleónicas, los estrategas andaban muy cotizados, y los capitanes de ambos barcos se ponen a jugar al ratón y al gato, tratando de cogerse la espalda el uno al otro; ¿les suena?, porque en realidad siempre se ha tratado de eso y, doscientos años después, Salmerón llega al Colombino a camuflarse en el bloque bajo, y a tratar cogernos la espalda en alguna contra. Arzu lo sabe y orienta todos sus “cañones” hacia la portería almeriense. La lucha promete ser intensa.

 

El partido ofrece algo que veníamos demandando meses atrás, y que parece consolidarse: un Recre dominador, que en su estadio asume el peso del partido y que, con clara vocación ofensiva, trata de someter al rival el mayor tiempo posible. Y, a partir de ahí, lo que yo creo que hay que entender es que no todos los encuentros pueden ganarse por goleada; a veces abres la lata en los primeros minutos, y otras veces, sencillamente, el equipo no está igual de fino. Y no tiene necesariamente que ver con nosotros; el rival también juega y el domingo el Almería B defendió con mucho orden, no falló en las ayudas y no cometió errores atrás. Y todo a pesar de que el Recre, entre otras cosas, hizo una muy bien: alternar el tratar de llegar a Jesús López tanto por dentro, y con la gente capacitada para ello (Bernal, Mena), como por fuera; hasta su lesión, David Alfonso quiso el carril izquierdo para él solito, y fue un dolor de cabeza por esa banda. De hecho, cuando se asociaba con Da Costa aparecían setenta del Almería; les fue mejor a él y a Benítez ensanchando el campo en solitario, a lo Gary Cooper.

 

 

 

Y todo este despliegue llevaba aparejado el riesgo de sufrir alguna contra letal; pero, a diferencia del finde pasado, el Recre lo apostaba todo a ganador (como comenté que “sugirió” Arzu la semana pasada, con aquello de “ Volvemos a casa, recibimos a Almería; un partido totalmente distinto, y lo afrontaremos como debemos hacerlo”), asumiendo el riesgo que conlleva toda estrategia. En la segunda mitad y, como no se puede dominar todo el rato, el partido tiene fases en las que los almerienses se quitan un poco al Recre de encima, y nos llegan alguna que otra vez; las pérdidas de tiempo de los visitantes estaban siendo constantes, y ya por el minuto 85 parecía que iban a salirse con la suya con una propuesta tan descafeinada como triste. Pero, así como Russel Crowe, hace lo que tiene que hacer como capitán de la HMS Surprise, nuestro Mister and Commander, Arzu, ya había sacado al verde a Aitor García, quien pone fin a la batalla de un sólo cañonazo. Y creo que nunca, nunca, mejor dicho lo de cañonazo.

 

La semana pasada no me gustó el Recre porque en su propuesta no fue importante generar ocasiones. Esta jornada me ha gustado porque el  hecho de generar menos que otras veces tiene que ver no tanto con nuestra puesta en escena, sino con la del contrario , cuyo plan de partido consigue tener influencia directa sobre lo que pasa en el campo; pero todo lo que hay que hacer hasta llegar a tener esas ocasiones (orden, rigor, paciencia, criterio, etc) se hace mucho mejor que otros días, y son las variables que debemos observar para darnos cuenta de que el Recre juega cada vez mejor. Águilas.