La borrasca Claudia vuelve a evidenciar las graves patologías del Nuevo Colombino

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Las fuertes lluvias y vientos provocados por ‘Claudia’ obligaron a suspender el encuentro por los múltiples daños originados en el estadio, impidiendo garantizar las condiciones de seguridad necesarias


El equipo arbitral inspecciona los daños estructurales del Nuevo Colombino provocados por la borrasca Claudia / Iván Vargas / SportsHuelva

 El Nuevo Colombino vivió este sábado una de las jornadas más caóticas de los últimos años. El partido entre el Recreativo de Huelva y el UCAM Murcia, programado inicialmente para las 16:00 horas, terminó siendo suspendido tras una sucesión de decisiones improvisadas, cambios de criterio y un escenario que volvió a exponer la precaria situación en la que se encuentra la instalación deportiva más importante de la provincia.

El encuentro fue inicialmente retrasado una hora; posteriormente, se ordenó reubicar al público en la grada de tribuna y, finalmente, minutos después, se decretó su suspensión definitiva. La decisión, adoptada por el Ayuntamiento de Huelva “para garantizar la seguridad de todos los aficionados, así como de los equipos y del personal del estadio”, según comunicó el Recreativo en sus canales oficiales, fue el elemento determinante que llevó al cuerpo arbitral a aplazar el partido.

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Una pasarela en riesgo de desprendimiento, el detonante

Según adelantó el periodista Fran Barbosa, el motivo principal del aplazamiento no fue únicamente el pésimo estado del césped, completamente anegado e incapaz de absorber la cantidad de agua caída, sino un problema estructural de mayor gravedad: una de las pasarelas de una torreta de iluminación situada en Gol Sur presentaba riesgo real de desprendimiento.

La situación era especialmente preocupante porque el día anterior ya había caído una pasarela idéntica en Gol Norte, lo que encendió todas las alarmas sobre la estabilidad de estos elementos. El hallazgo, conocido a escasos minutos del inicio, elevó de inmediato el nivel de alerta y obligó a reconsiderar la celebración del partido.

La secuencia de decisiones dejó una sensación de improvisación evidente. Con jugadores ya habiendo completado el calentamiento y aficionados situados en sus asientos, se anunció un retraso inicial de una hora. Posteriormente, se ordenó trasladar al público bajo la cubierta de tribuna, precisamente el área señalada como potencialmente problemática, y, finalmente, llegó la suspensión definitiva.

Dos décadas de deterioro estructural

El episodio volvió a poner en cuestión la eficacia de un protocolo sólido para situaciones de riesgo en instalaciones con patologías tan conocidas y persistentes como las del Nuevo Colombino, propiedad del Ayuntamiento de Huelva. El estadio, inaugurado en 2001, arrastra un deterioro profundo: grietas, filtraciones, goteras, sistemas eléctricos obsoletos, zonas inutilizadas, estructuras metálicas corroídas

La lista de deficiencias supera lo estético y afecta a la propia seguridad del recinto. De hecho, según hemos podido conocer en SportsHuelva, estos problemas fueron trasladados al propio consistorio mediante un informe trasladado desde el propio club en el que se enumeraban en orden de prioridad las distintas deficiencias del estadio. A pesar de que los episodios ya no son anecdóticos, sino que forman parte de un patrón, a día de hoy no se han visto arreglos reseñables. La lluvia, una vez más, actuó como catalizador de patologías que llevan tiempo diagnosticadas sin la intervención suficiente.

Mientras, el club trabaja en fijar una nueva fecha para el encuentro ante el UCAM Murcia. No obstante, la suspensión no es un incidente aislado, sino un síntoma más de una situación límite. La pregunta ya no es cuándo se jugará el partido, sino hasta cuándo puede seguir el Nuevo Colombino en estas condiciones. Lo ocurrido este sábado puede ser el aviso más clarividente de los últimos años.