El «quién», el «cómo», el «dónde» y el «qué» del Recreativo

Recreativo de Huelva (Iván Vargas)

La contracrónica del Xerez DFC – Recreativo de Tomás García

La vida sigue igual en el Recre (1-1)


Los jugadores del Recreativo celebran el tanto que abrió el marcador en Chapín / Iván Vargas (SportsHuelva)

Que yo crea en la suerte en el fútbol no quiere decir que la misma pueda explicar los resultados de los partidos. El postrero empate del Decano en Jerez no se puede justificar por la mala suerte, porque la buena nos sonríe cuando, al inicio del encuentro, ellos se pueden poner con un par de goles por delante. La suerte es otra cosa; se siembra junto al trabajo, se cultiva en cada entrenamiento y, cuando aparece, tiene mucho que ver con la calidad de la cosecha. El día que el Recre tenga «buena suerte», ésta tampoco habrá sido la causa de haber ganado, pero será un síntoma de que las cosas se están haciendo bien. Lo cual, si pienso en la famosa frase de Arzu «queda mucho trabajo»—, me lleva a hacerme una pregunta: entonces, hasta ahora, ¿qué se había hecho? En fin, Xerez 1, Recre 1; el punto no me vale ni como consuelo, pero algunas cosas que pude ver, sí.

 

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El dibujo me lo esperaba, porque después del experimento fallido del 1-4-1-4-1 (aunque seguro que lo volveremos a ver), frente al Xerez y en Chapín hacía falta una presencia más «fija» en el medio, y que otras piezas fueran más móviles. La alineación es la que yo habría firmado con la excepción del puesto de Paolo donde, para jugar en ese campo, yo habría puesto a Arcos de inicio. Y, aunque hay posiciones que van permutando, cada cosa parece estar en su sitio más natural; así que ya tenemos el once (el QUIÉN), el dibujo (el CÓMO) y el «reparto de papeles» (el DÓNDE). Lo que deseaba ver de verdad es el QUÉ, porque más que lo que pones en el verde, lo relevante es lo que quieres hacer con lo que pones y lo que quería era conocer la intención del Recreativo.

 

Los entrenadores se han convertido en máquinas de calcular: hacen previsiones y, lo peor, provisiones, de esfuerzo y hasta de puntos, cuando en ciertos campos plantean partidos que hasta ellos saben que será un milagro ganar. Por eso, a veces me parecen vendedores de burras (con perdón), cuando hablan de lo que va a ser su equipo (presión alta, laterales muy largos, posesión, presión tras pérdida…), y a la hora de la verdad lo que proponen en el verde es miedo, miedo, y más miedo a perder. A veces olvidan que también venden sueños y que, cuando estos no se cumplen, te cargas a una afición, por mentiroso. En Huelva, mil.

 

 

En Jerez, Arzu sacó lo mejor que pudo de una plantilla con carencias y con muchas ausencias (el quién), y propuso una pizarra con la que tratar de incapacitar el juego de los locales (el dónde), pero, ¿para qué? Para intentar conseguir los tres puntos, que es con lo que me quedo. Es verdad que vi al equipomás liberado de automatismos inútiles, de esos que sugieren dar diez pases en el mismo sitio, y que el equipo tiene la intención de soltar antes la bola; no se hizo bien, se cometieron muchos errores y uno en la marca nos costó la victoria (el cómo), pero, mejor o peor, el Recre viaja para intentar ganar. En esta línea, llegará el día en que no se nos escape el triunfo en el descuento. Y cuando la manden al palo en el 96, diremos: «Qué buena suerte»; pero no, no habrá sido la suerte.