El Águilas pierde el liderato y se enfrenta a graves sanciones tras los violentos incidentes

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El acta arbitral recoge agresiones físicas a los colegiados, amenazas de muerte en los vestuarios y el autobús del UCAM atacado a pedradas. El conjunto universitario ganó 1-2 con un gol de penalti de Mizzian, que no podrá jugar en La Condomina ante el Recreativo por sanción

Recre: nos vas a matar. Pero aún no sé de qué


 

 

El partido entre el Águilas FC y el UCAM Murcia, que terminó con victoria visitante por 1-2, quedó completamente eclipsado por una serie de incidentes de extrema gravedad que el colegiado Nil Cubas Torras documentó en el acta oficial del encuentro.Agresiones físicas al equipo arbitral por parte del cuerpo técnico local, amenazas de muerte explícitas en la zona de vestuarios e incluso el autobús universitario atacado a pedradas a la salida de El Rubial.

 

 

Según el documento, el técnico del Águilas, Adrián Hernández Abenza, propinó una patada al árbitro asistente golpeándole en el gemelo por la espalda una vez concluido el partido. Un detalle que desde la propia entidad y el entrenador desmienten rotundamente que haya sido el autor de la agresión reflejada en el acta, sino que estaba mediando en ese momento, tal y como informan desde la Región de Murcia.

 

 

Asimismo, el presidente del club local también ha estado involucrado. Agarró con fuerza al mismo asistente por detrás del cuello, impidiéndole el acceso a los vestuarios. Además, el utillero, identificado como Jorge Cosme Torrecilla, obstaculizó el paso de los colegiados mientras protestaba de forma airada. La tensión, lejos de remitir, escaló en la zona de vestuarios, donde personas no identificadas abrieron la puerta en tres ocasiones distintas para proferir amenazas de muerte explícitas contra los árbitros.

Sobre el campo, la Guardia Civil tuvo que intervenir en dos momentos diferentes: primero en el minuto 15, cuando desde la grada local se lanzaron una botella de agua, una moneda de 20 céntimos y una lata de cerveza tras el primer gol visitante, obligando a detener el partido durante tres minutos; y después al término del encuentro, para desalojar a un individuo que impedía cerrar la puerta del vestuario arbitral mientras increpaba a los colegiados.

La expedición universitaria tampoco llegó a salvo al final de la jornada. El autobús del UCAM fue atacado con piedras durante su recorrido por la ciudad camino de la autovía, con varias de ellas alcanzando los cristales del vehículo y provocando la rotura de una de sus lunas. Solo la resistencia del cristal de protección evitó que hubiera daños físicos entre los ocupantes.

 

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El Águilas FC se enfrenta a sanciones que podrían ser históricas. El acta recoge agresiones físicas directas a miembros del cuerpo arbitral por parte de personas con licencia federativa, lo que se considera una infracción de máxima gravedad en el reglamento federativo.

El partido

En lo estrictamente deportivo, el UCAM resolvió un partido de alto voltaje. Dani Aquino adelantó a los universitarios en el minuto 15 con un tanto que encendió la mecha de los incidentes en la grada. El Águilas, lejos de rendirse, igualó en el minuto 74 gracias a Boris Kouassi, devolviendo la tensión a un estadio ya al límite. Cuando el empate parecía el desenlace más probable, Mohamed Mizzian anotó de penalti en el minuto 83 para hacer el 1-2 definitivo.

Sin embargo, el autor del gol decisivo no salió indemne del tramo final: fue expulsado por golpear con la cabeza a un rival con fuerza excesiva y sin balón en juego, la misma razón por la que también fue sancionado con la roja el aguileño Antonio López, y no estará disponible para enfrentarse al Recreativo la próxima jornada. En total, el partido acumuló cinco expulsados entre jugadores y miembros de los cuerpos técnicos de ambos conjuntos.