El Recreativo llega a la Liga con buenas sensaciones, pero con deberes por hacer
La pretemporada deja argumentos para el optimismo en el nuevo proyecto de Jesús Galván, aunque el Decano todavía debe terminar de ensamblar sus piezas antes de afrontar una temporada marcada por la exigencia
La pretemporada del Recreativo de Huelva ya es historia. El empate sin goles ante el Mérida en el Estadio Romano José Fouto puso el punto final a un verano que ha dejado sensaciones difíciles de encasillar en un único calificativo. El Decano ha mostrado argumentos para pensar en positivo, pero también ha evidenciado carencias que deberá corregir cuando los amistosos dejan ya paso a los partidos que realmente cuentan.
Y es que este no ha sido un verano cualquiera. Jesús Galván ha tenido que construir prácticamente un equipo nuevo, con numerosas incorporaciones -hasta dieciséis- y muchos futbolistas todavía adaptándose a sus compañeros, al modelo de juego y a las exigencias de un club obligado a pelear por objetivos ambiciosos en Segunda Federación. Por eso, más que quedarse únicamente con los resultados, el análisis debe hacerse desde la evolución mostrada durante las semanas de preparación.
Además, el proyecto ha llegado a las últimas horas del mercado con nuevos movimientos. La salida de Roni, cuya etapa en el Decano ha terminado tras el acuerdo alcanzado con el club para rescindir su contrato, y la llegada del hispano-uruguayo Agus Alonso, reajustando nuevamente las piezas de ataque. Al mismo tiempo, el Recreativo ha incorporó a Lulo Dasilva, una incorporación destinada a reforzar la medular y aportar experiencia y equilibrio al equipo.
Un comienzo que invitó al optimismo
El primer gran examen llegó en el Trofeo Colombino ante un Real Betis que terminó imponiéndose por 0-1. El resultado fue secundario ante la imagen ofrecida por el Decano, que compitió con personalidad frente a un rival de superior categoría y dejó una primera impresión positiva.
Rodrigo Riquelme decidió el encuentro, pero el Recreativo demostró que podía plantar cara a un adversario de enorme exigencia. Fue una primera prueba que permitió comprobar algunas de las ideas que Jesús Galván pretende implantar en este nuevo proyecto.
La primera victoria llegó frente al Dos Hermanas. El 3-1 del XL Memorial Manuel González Rodríguez permitió ver una versión más ofensiva y fluida del equipo. Hugo López, Ale Marín y Roni fueron los goleadores de un encuentro en el que el conjunto de Galván fue creciendo especialmente tras el descanso.
Pocos días después llegó probablemente uno de los mejores partidos del verano. El Recreativo goleó 0-4 al CD Lamiya en La Monacilla, dominando de principio a fin y ofreciendo buenas sensaciones en circulación, presión tras pérdida y capacidad ofensiva. Ale Marín, con un doblete, fue uno de los grandes protagonistas.
Lepe encendió las primeras alarmas
El verano cambió de tono en el LXX Trofeo de la Bella. El Recreativo terminó como subcampeón después de imponerse al San Roque de Lepe en la tanda de penaltis tras el empate sin goles en los 45 minutos disputados y caer posteriormente por 0-3 ante el Betis Deportivo.
La derrota ante el filial verdiblanco no debía provocar alarmismo, pero sí dejó un mensaje que posteriormente se ha repetido durante la preparación: el Recreativo tiene que aprender a competir cuando los partidos se complican.
La categoría no permitirá dominar todos los encuentros ni disponer siempre de espacios para desarrollar el fútbol que pretende Galván. Habrá campos complicados, partidos cerrados y momentos en los que habrá que ganar desde el oficio.
El siguiente capítulo, ante el Bollullos, tampoco resultó especialmente convincente. El Decano empató 1-1 en el Trofeo de la Vendimia y tuvo que acudir a los penaltis para llevarse el torneo. Ale Marín igualó en los últimos minutos después de que el conjunto bollullero se adelantara desde el punto de penalti.
El propio Jesús Galván reconoció después que se habían visto dos equipos diferentes, condicionado también por los numerosos cambios y las pruebas realizadas.
La respuesta llegó ante rivales de Primera Federación
Los dos últimos compromisos de la preparación ofrecieron una lectura más interesante. Frente al CD Extremadura, recién ascendido a Primera Federación, el Recreativo empató 1-1 y volvió a competir ante un adversario de mayor categoría.
El encuentro tuvo además el componente añadido de la revancha emocional por aquel partido de la pasada temporada que terminó prácticamente de cerrar las opciones del Decano de luchar por el ascenso.
El cierre ante el Mérida terminó con otro 0-0. Fue un encuentro de pocas ocasiones, con el conjunto extremeño llevando buena parte de la iniciativa y un Recreativo que, sin mostrar una versión especialmente brillante en ataque, sí consiguió mantener su portería a cero y competir ante otro rival de Primera Federación.
Los números cuentan una parte de la historia
El balance de la preparación deja dos victorias, cuatro empates y dos derrotas si se contabilizan los encuentros disputados a 90 minutos y los dos partidos del triangular de La Bella como encuentros independientes.
El Decano marcó diez goles y encajó siete, aunque las cifras por sí solas no permiten extraer todas las conclusiones de un periodo en el que Jesús Galván ha tenido que repartir minutos, probar sistemas y dar oportunidades a buena parte de la plantilla.
El equipo ha demostrado capacidad ofensiva cuando consigue imponer su ritmo, pero ha sufrido más cuando el rival ha logrado reducir espacios, elevar la intensidad o llevar el partido a un escenario menos cómodo.
Un equipo todavía por ensamblar
La gran dificultad de este proyecto está precisamente ahí. El Recreativo ha incorporado una importante cantidad de futbolistas y todavía está buscando la mejor combinación posible para competir durante una temporada de máxima exigencia.
Jugadores como Nacho Ruiz, Ale Marín, Roan Riera, Matías Chavarría, Mikel Montero, Pol Prats, Charbel Wehbe, Samu Cortés e Iván Benito, entre otros, deben terminar de asumir sus respectivos papeles dentro de una plantilla muy diferente a la del pasado curso.
A ellos se suma ahora Lulo Dasilva, una incorporación que aporta experiencia y alternativas para una zona tan importante como el centro del campo. Su llegada supone un nuevo recurso para Galván en una plantilla que necesitaba equilibrio y capacidad para manejar diferentes escenarios de partido.
En el apartado ofensivo, la salida de Roni vuelve a modificar el escenario. El delantero ha rescindido su contrato con el Recreativo y deja una posición que el club ha estado intentando reforzar durante el tramo final del mercado.
En este contexto, Agus Alonso llega para suplir al delantero saliente. El delantero hispano-uruguayo quedó libre después de acordar su desvinculación del Real Jaén. Su llegada respondería precisamente a una de las necesidades que ha dejado patente la pretemporada: aumentar la capacidad goleadora y dotar al equipo de una referencia ofensiva capaz de marcar diferencias en los partidos cerrados.
¿Y qué se puede esperar de la temporada?
Aquí entra necesariamente la opinión. Y la sensación que deja este verano es que el Recreativo tiene plantilla y argumentos suficientes para estar en la pelea por los puestos altos.
La dirección deportiva ha construido un grupo con experiencia en la categoría, jugadores jóvenes con margen de crecimiento y futbolistas capaces de aportar desequilibrio y soluciones en diferentes zonas del campo.
Pero decir que el Decano tiene capacidad para pelear por el ascenso no significa afirmar que vaya a conseguirlo. El Grupo IV de Segunda Federación será extraordinariamente exigente y contará con numerosos proyectos ambiciosos.
La principal incógnita será comprobar cuánto tarda el Recreativo en convertirse realmente en un equipo. Si Galván consigue ensamblar pronto las piezas, mantener la solidez defensiva mostrada en los últimos amistosos y encontrar regularidad ofensiva, el Decano debería estar en condiciones de competir por arriba.
Si, por el contrario, las dudas de agosto se trasladan a septiembre y octubre, la pelea por los puestos de privilegio podría complicarse desde muy temprano.
El verdadero examen comienza en Alcalá de Guadaíra
El calendario ha querido que el estreno sea además fuera de casa. El Recreativo visitará al Atlético Central el próximo domingo 6 de septiembre a las 20:00 horas en el Estadio Ciudad de Alcalá.
El conjunto sevillano será el primer rival de una competición de 34 jornadas en la que no habrá espacio para las pruebas que sí han existido durante el verano.
Será, por tanto, el momento de comprobar si todo lo trabajado durante estos dos meses comienza a tener sentido. Ya no importará que el equipo haya goleado al Lamiya o que haya empatado ante el Mérida. Tampoco servirá como consuelo haber competido bien ante el Betis o el Extremadura.
Los puntos empezarán a contar y cada error tendrá consecuencias
La pretemporada deja motivos para creer y motivos para mantener la prudencia. El Recreativo ha enseñado buenas cosas, ha tenido momentos de fútbol atractivo y ha demostrado que puede competir contra rivales de superior categoría. Pero también ha mostrado que todavía necesita mejorar en regularidad, contundencia y capacidad para resolver partidos cuando el guion no le favorece.
La sensación final, por tanto, es positiva pero moderadamente optimista. Hay materia prima para construir un equipo candidato a estar arriba, pero todavía no existe la certeza de que ese equipo esté construido.
El verano ha terminado. Ahora empieza la temporada que realmente importa. Y en un club como el Recreativo, con el objetivo del ascenso nuevamente encima de la mesa, la exigencia llegará desde el primer minuto.
Alcalá de Guadaíra será el primer examen. A partir de ahí, será la competición la que determine hasta dónde puede llegar este nuevo Decano.




